{content}Fué
una mañana fría, que iniciaba el primer semestre de la
carrera de arquitectura, en el Instituto Tecnológico y de
Estudios Superiores de Monterrey, cuando al concluirse el discurso de
bienvenida, el director declaró: -Todos vemos, pero pocos observan-.
Hoy
por hoy, considero la "percepción" el punto focal
de la práctica de la expresión.
Reza
un dicho popular: "No hay nada nuevo bajo el sol".
En
efecto, solo que Einstein, de haberse sujetado a tal dicho, no
habría revolucionado nuestra percepción sobre el
movimiento, el espacio y el tiempo, tal como lo manifiesta en su
teoría de la relatividad, desencadenando así, la
revolución moderna del conocimiento y tecnologías
insospechadas hasta entonces.
Siempre
puede haber un trasfondo mucho más allá del punto al
que se ha quitado el velo a la naturaleza, reconociendo así,
nuestras verdades muy relativas a las edades de nuestra historia.
La
expresión con que la humanidad se manifiesta a través
de los siglos, desde las cuevas de Lascaux y Altamira hasta hoy,
también corresponde a nuestra percepción de la realidad relativa.
Así,
se ha dado énfasis a lo divino, a la monarquía, al
urbanismo, a la luz, a la perspectiva, al color, etc., sin mencionar
las modas.
Mi
foco de atención se concentra ahora en el mundo
físico-material de la naturaleza, pero no a través de
la limitada percepción sensorial, sino visto a través
de la mecánica cuántica que nos devela el misterio del
mundo submicroscópico y expande nuestra visión del universo.
Lo
primero que me surgió, esforzándome por hacer una muy
breve síntesis de mi experiencia, es reconocer dos
fisonomías del mundo en que vivo: Por un lado, un mundo
aparente natural y un mundo de apariencias relativas a la
condición humana por otro lado.
Para
conceptuar, trabajo ahora con "El Irrealismo":
"El
Irrealismo de la naturaleza" y "El Irrealismo de la
condición humana".
Esto
para tratar de explicarme, antes, lo que no es, lo que
superficialmente parece ser o lo que equivocadamente somos y hacemos.
Explicarme así las estructuras, limitaciones y las
ironías o paradojas de nuestra naturaleza física,
anímica y sociológica.
Se
puede decir que, con el "Irrealismo" me ayudo a subrayar
por medio de la expresión lo que aún es o parece ser, y
no debiera continuar siendo, dada la evolución del
conocimiento, el avance y desarrollo de quienes están en la
"punta del Iceberg" y que no pareciera que perciban la
gigantesca masa bajo la superficie del agua.
Evidentemente,
con este antecedente, evito además, subirme al
"vehículo" del ilusionismo, perdiendo contacto con
nuestra "realidad clásica".
Con
este antecedente, solo aclaro que "El Irrealismo" es
consecuencia del despertar de mi expresión sobre un
"Realismo Cuántico", como una necesidad previa. De
hecho me ví en la necesidad de hacer antesala con un "Pre
Realismo Cuántico". |